
La prepotencia y soberbia con las que se expresa, dista bastante de la imagen que el Neira en coma nos transmitía, o ¿fueron los medios de comunicación, y la ministra con su gesto, de estado que premia comportamientos cual si fuéramos perros en pleno proceso de adiestramiento, los que nos trasmitieron esa imagen que hoy se derrumba ante nuestros ojo? La palabra cucaracha cobra en boca del Neira revivido una nueva dimensión, y la historia de Violeta Santander, comienza a tener algún sentido.
Victimas convertidas en verdugos, héroes que se hacen las víctimas, y verdugos despojados de su guillotina, son los elementos de un cuadro que mas que contemplar, hemos dibujados todos, es cierto con nos han guiado la mano, y que la pintura era bastante amarilla, pero nos ha quedado una obra espectacular.
A.M.G
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