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sábado, 3 de septiembre de 2011

Somalilandia o el Mar de ardora


   Somalilandia, suena a parque de atracciones, pero en realidad es una senda de terror, es Somalia. La sequía, la subida del precio de los alimentos y las guerras azontan el cuerno de África. En Somalia, el hambre no acecha es el hambre convertida en mujeres desnutridas, en niños moribundos, en hombres... ¿donde están los hombres?

Tras revueltas, golpes de estado, las fuerzas británicas, francesas, italianas, se han repartido durante años la merienda frente al estancamiento de un país parte de un continente que avanza en pequeñas dosis, y que esta igualmente sometido. Estados Unidos manda militares para repartir el "alimento" Naciones Unidas forma gobiernos y contra gobiernos, todos quieren "ayudar" pero este largo etcétera de pseudo soluciones, dirigidas mas que a paliar la hambruna que dura ya mas de dos décadas,  a solventar intereses económicos en conflicto, solo sirven para prolongar la agonía.

Los señores de la guerra, empuñan armas francesa, británicas, italianas,  y todas acaban guardadas en el polvorín norteamericano bajo la supervision de Naciones Unidas, y el ojo un tanto miope de Unión de África, bajo contrato, cual  si de una transacción  económica se tratara, se firma un extraño fideicomiso, en el que nuevamente poco importan las necesidades básicas, pero, ¿qué tiene Somalia que quieran ellos? La geología local sugiere la presencia de valiosos yacimientos minerales que según nos dicen, no están explotando debido a que la situación socio-económica no lo permite, en esta afirmación, quizá cabe mas que nunca Somalilandia o el Mar de ardora. La larga costa de Somalia (3.025 kilómetros) ha tenido importancia histórica, debido a que permitía el comercio del Oriente Próximo con el África Oriental y actualmente es camino de paso obligado hacia el Canal de Suez.
Su gobierno es transitorio, lo que viene a demostrar la teoría, de que nada se mueve excepto el movimiento y este ir y venir de presidentes, conculca con facilidad la mayoría de los derechos humanos. Con una tasa de desnutrición infantil de mas del treinta por ciento en muchas regiones de este país, el fracaso a la hora de actuar de la Comunidad Internacional viola el mas básico de esos derechos, el de la alimentacion.
Parece un tragedia anunciada, o ¿quizá orquestada desde las alturas?
Debido a los ataques armados y amenazas contra trabajadores de ayuda humanitaria, el Programa Mundial de Alimentos se escusa y suspende parcialmente sus operaciones en el sur de Somalia a principios de enero de 2010 ¿puede considerarse esto un boicot solapado? Vuelve a acudir a mi mente el Mar de ardora, ese juego de agua luminosa que de ser un mito de marinero hoy un satélite lo convierte en realidad.

África, un país expoliado casi desde sus inicios pese a Cleopatra, arrastra en sus ríos de caudales escasos, una corriente de esclavos permanente, sus riquezas siempre fueron su punto débil, ambicionadas por todos. No hay que olvidar, o, hay que saber, que este continente posee una de las mayores reservas mundiales, de oro, gas natural, hierro y tantalio, irónicamente el tantalio entre sus muchos fines es un mineral que se utiliza para la fabricacion de condensadores electrolíticos, componentes esenciales en la producción de satélites artificiales o teléfonos moviles ... y en Etiopía, por ejemplo, aquí está la ironía, solo el dos por ciento de su población tiene uno.
El Mar de ardora no deja de ronronear en mi cerebro, ese grupo masivo de bacterias fluorescentes, que se auna por una causa común, adentrase en el estomago de los peces y destruirlos por dentro, es precisamente la antítesis de África: dorada, bella, misteriosa, es saqueada una y otra vez y a este saqueo el desarrollo lo llama ayuda extranjera. Alemania, Japón, Yibuti y Arabia Saudita se llevan, aunque lo llaman exportacion, Estados unidos, Arabia, Sauydita, Italia y Rusia dan, es decir, hacen que la deuda crezca, y así queda repartido el pastel. Teniendo en cuenta que Yibuti y Arabia Saudita son feudos tácitos de potencias extranjeras, el cesar parece augusto con la repartición.

Quizá el Mar de ardora no sea sino una revelación de como deberían de actuar los africanos,  el Cesar es un pez grande, una minúscula bacteria tal vez, nada puede hacerle pero ¿y muchas?.

A.M.G

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