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lunes, 17 de junio de 2013

PARAR LA MÁQUINA


Hay tantas cosas de las que podría quejarme, de las que debería quejarme, de las que querría quejarme, sin embargo, hoy quiero, hablar de potenciales, de lo que puede ser en lugar de lo que podría haber sido.

Es posible un mundo mejor y cuando digo mundo, no me estoy refiriendo a ese lugar que los de siempre quieren ordenar y han ordenado a merced de su avaricia y bien estar,  ese mundo del que todos los días nos habla el telediario, los periódicos, lo intuyo tan lejano. Nos hemos olvidado de la cercanía de nuestros problemas, que son, eso si, semejantes en todo el mundo. Cuando hablo de un mundo mejor, me estoy refiriendo, a ese que si que está a nuestro alcance, nuestro hogar, nuestros vecinos, el barrio en el que nos movemos, las tiendas en las que compramos, los colegios a los que llevamos a nuestros hijos...ese espacio diminuto que sin embargo, para nosotros, es justo eso, nuestro mundo. La influencia de nuestros actos, nuestro comportamiento, nuestra forma de percibirlo y de mostrarnos ante el, aquí si cobra un sentido casi trágico y podría ser incluso decisivo.

Abordar los problemas de nuestra humanidad, intentar resolverlos, parece tan imposible desde nuestra humilde posición  y sin embargo, ya lo apunte antes, son los mismo problemas que se nos plantean a diario en nuestra casa. 

Los científicos tienden a reducir para observar, cuanto más pequeño consiguen hacer el objeto de su observación, más fácil les resulta llegar a una conclusión. Podríamos intentar hacer lo mismo:
El mundo, la sociedad, este sistema que los maneja, parecen  enlazados entre si por una complejo mecanismo, inmutable, preciso y el movimiento que lo mantiene en marcha, parce provenir de un primer y único impulso. Pero, si esta maquinaria tan precisa lo es, ello implica,  que cada engranaje, cada rueda,cada parte que la compone, esta donde tiene que estar, y cualquier variación por minúscula que sea, podría alterar su funcionamiento, no resultaría así tan inmutable e incluso podría reducirse ese primer y único impulso, a la nada, ¿parar la máquina?

Nosotros somos, por separado, en grupo, en la totalidad,  parte de esta maquinaria y como elemento, que esta donde tiene que estar, hacemos su perfecto funcionamiento.  Nosotros hacemos la totalidad y yo hago el nosotros, yo, debo estar donde tengo que estar, para que la máquina siga funcionando. No parece tan complicado ¿verdad?. Yo no soy en este entramado de palabras, yo, yo soy por encima, incluso, del nosotros la totalidad y al mismo tiempo  soy tu y tu eres esa totalidad. 
Según mi teoría, ni siquiera es necesario estar sincronizados, de acuerdo,  para cambiar las cosas, ya que, debemos tenerlo presente, cada uno de nosotros somos una pieza imprescindible para su funcionamiento, mi desviación, alterara el nosotros y ese nosotros variará irremediablemente la totalidad. 
Está ocurriendo continuamente, aunque me pese tener que reconocerlo, pues hay un millón de avances que no me gustan, el ser humano evoluciona a diario, mejoramos, esas mejoras, no se las debemos a la máquina, sino al yo que es el componente mas pequeño de dicha maquina y al que la máquina realmente teme, pues en el se pierde su precisión.  

Mundo, sociedad, sistema: 
El mundo es la totalidad, la sociedad es un nosotros en continuo proceso de cambio, impulsado consciente o inconscientemente por el yo, el sistema, parece así,quedar reducido a ese primer impulso que puso en marcha la máquina, por eso resulta indestructible, por que ni siquiera existe ya y lo que no existe no puede ser destruido. Ahora solo hay que invertir el proceso:
La máquina es un producto del yo y el yo tiene el poder de hacer un nosotros renovado que varíe a la totalidad, la clave esta pues, en ese nosotros, es lo mas cercano al yo, mi hogar, mis vecinos, el barrio en el que nos movemos, las tiendas en las que compramos, los colegios a los que llevamos a nuestros hijos, sobre todo ello el yo puede ejercer un poder de cambio soberbio y si como decíamos al principio, la totalidad, el mundo, eso que maneja la máquina,  esta muy lejos de nosotros, también el nosotros esta muy lejos para la totalidad, ¿no seriamos imparables?. 
No admitiríamos en nuestro barrio gente durmiendo en la calle, gente que es de nuestro barrio, conocemos nuestro entorno, siempre hay una vivienda vacía que es de alguien que esta fuera de ese nosotros,  desde la cercanía del problema, nosotros estamos también cerca de la solución. Juntos desde ese yo indivisible,  forjaríamos un nosotros dispuesto a enfrentarse a el problema, un problema que la totalidad, no esta dispuesta a resolver, por que la máquina entiende que no es un problema, si no algo que esta donde tiene que estar para que su maquinaria no se pare.
Las necesidades de un vecino, son nuestras necesidades, por que todos somos el vecino en ocasiones, por que ese nosotros no lo olvidemos, se basa en el yo. El supermercado del barrio esta en nuestro espacio, en nuestro mundo, depende de nosotros, exijamos desde nuestro poder que lo hace un negocio viable, que formar parte de ese nosotros que encara los problemas.
Planteemos en nuestro diminuto mundo, una educación que esparza estos valores, por nosotros se levanta ese colegio, la máquina sabe que esta donde tiene que estar, si no, estaría en otra parte.
El trabajador que te sirve el café, que te barre las calles, el policía que vela por tu seguridad, el sanitario que te atiende en tu ambulatorio, están donde tienen que estar, pero, también  forman parte de ese nosotros que desemboca en un yo, que ofrece y recibe, mantener ese flujo, hacerlo sostenible, no es importante para la máquina, pero si lo es para el yo al que necesita la máquina.
La máquina tratará de hacer que las cosas vuelvan a estar donde tienen que estar, tratará de hacerlo desde la totalidad, pero el yo ha creado un nosotros solidario que no caritativo y ese nosotros de tan pequeño tiene la grandeza de la totalidad. 

Desde la pequeñez de un centurión, la miopía del cesar solo le permitirá ver desplomarse irremediablemente y por sorpresa, cual si de un hilera de piezas de dominó se tratara, su basto imperio...


A.M.G (2013)


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7 comentarios :

  1. En la evolución, rara vez existe algo perfecto, algo que dependa del funcionamiento perfecto de cada uno de sus elementos. Sería un sistema extremadamente inestable.
    Es más probablemente como el cuerpo humano, un conjunto de elementos que pueden permitirse el mal funcionamiento de alguno de ellos salvo que sea alguno muy esencial y durante un cierto tiempo.
    En cuanto a tu quiniela. Me apunto a decir que sobrevivirá la economía, por encima de lo demás. Un saludo.

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    Respuestas
    1. Estas donde tienes que estar... un saludo y gracias por detenerte un instante

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  2. la ingenuidad es el primer paso de toda revolución, atreverse es evolucionar.
    Estoy de acuerdo amiga mía, dame un punto de apoyo y moveré el mundo, el yo es ese punto un beso grande.

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  3. tODO iMPERIO CAE POR SI MISMO EL ACTUAL YA ESTA CLARO QUE ES AGRESIVI Y MAS SE VE EL FINAL MAS AGRESIVO SE VUELVE,METER UN PALO ENTRE LAS RUEDAS,NO ESTA MAL....QUIZA SEA SU FINAL CLARO .miguel rubio

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